jueves, 27 de mayo de 2010

GUIA DE PERPLEJOS

Un sentimiento de cierta perplejidad puede acompañar una primera lectura de este último poemario del escritor argentino Daniel Samoilovich, un autor de ya larga trayectoria poética – una decena de libros publicados en su país y en España, además de antologías de su obra en francés e inglés-, traductor él mismo, entre otros, de Horacio o Shakespeare. La perplejidad sería la consecuencia natural de la singularidad del volumen y del procedimiento empleado para escribirlo.
Frente a “Molestando a los demonios” estaríamos sumergíendonos en una suerte de novela en verso en la que el protagonista sería un poeta chino, en viaje por localidades de Suiza durante los años 1935 y 1936, llamado Tien Mai.
Nada se nos advierte de que vamos a entrar en la vida de otro, que no es el propio autor de los versos, y tendremos que ir adivinando a lo largo de la lectura los sentimientos y los pormenores vitales de este Tien Mai, que tiene como maestros remotos, pero maestros al fin, a clásicos literarios chinos como el célebre Li Po o el gran poeta de la época T ´ang: Po Chu-i.
Esta transposición de la personalidad es muy común al relato y a la novela, pero es más rara en la poesía, salvo en poemas aislados en los que el poeta pone voz a un personaje histórico o literario, un recurso que Borges puso de moda en la poesía en castellano contemporánea, por eso resulta sorprendente el experimento realizado por Samoilovich que hace de médium, de traductor, de un imaginario poeta chino perdido en las para él hostiles ciudades suizas de entreguerras.
Una vez vencida ésta sensación de profundo alejamiento entre el verdadero autor del libro y de su personaje literario, pensemos que quién escribe es un ciudadano de Buenos Aires del siglo XXI y al que leemos es a un chino, heredero de una cultura milenaria y distinta, de los años 30 del siglo XX, podemos disfrutar de la elegancia y de la inteligencia de Samoilovich, un poeta culto y sugerente que siempre ha buscado el camino de expresión menos trillado y alardea de experimentación.
Los poemas de Tien Mai serán muchos breves y directos, saben llevarnos al lugar que él elige, y cuando estamos ahí darnos el final inesperado en el que conviven la ironía y la desesperanza. Esa es una de las grandes habilidades de Daniel Samoilovich, creador de encantamientos y constructor de escenografías. Son poemas que podríamos calificar de culturalistas, en el sentido de que citan o comentan los poemas del pasado o se refieren a otros autores, chinos u occidentales, que el poeta chino conoce o admira. Pero también son pinceladas sentimentales, instantáneas en las que el poeta nos confiesa el estado de su alma, sus turbaciones y temores.
Nunca deja de ser un extranjero en un país lejano al suyo, el diferente que se siente observado o juzgado por sus espectadores, y el que también observa y juzga a los otros. Ni siquiera en el sueño deja de ser extranjero.
Aunque hay algunos poemas que parecen olvidar al chino y retomar otra voz más próxima, que frente a los paisajes o lugares históricos que le conmueven renueva su mirada y nos la trae al presente.
No es que Tien Mai desaparezca del todo, pero sí una forma de dejar hablar a su creador, y eso parece encarnar en un poema titulado “Lago de Como” en el que se recrea a Fabricio del Dongo, y a su feliz inventor, Sthendal.
Cabe apuntar que al “traducir” a Tien Mai al castellano Daniel Samoilovich no puede dejar de recurrir a los argentinismos, tanto en el léxico como en la morfología, algo que le da un especial sabor al lenguaje poético.
En la búsqueda de nuevas salidas para la poesía, “Molestando a los demonios” es un originalísimo ejemplo de que aún es posible reescribirnos de otra manera. No sé como reaccionará el lector argentino de poesía ante esta proeza de Daniel Samoilovich, pero pienso que está preparado para recibirla y aceptarla mejor que el lector español, siempre más conservador y atado a convenciones más férreas. Pero ojalá me equivoque y ya exista aquí un círculo de receptores capacitados para asimilarla sin escándalo. El hecho de que sus editores sean una de las colecciones de mayor prestigio en la península puede estar indicándonos que ya ha llegado un tiempo nuevo de reencuentro entre la poesía en castellano de las dos orillas.

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Molestando a los Demonios
Daniel Samoilovich
Pre-Textos
Valencia,2009
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(publicado en el número106 (Primavera 2010) de la revista LETRA INTERNACIONAL)

1 comentario:

  1. Marcos,

    buenos días, soy Lucía, la que finalmente no comió cochinillo para cenar... Una pena.
    Un saludo a ti y a Rosa.

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