Querido padre:
Te tengo miedo. Se cada uno de tus reproches. Me lo has dado todo y conoces la gratitud del hijo, pero nada más. Nunca he sido franco contigo, me he escondido de ti. Nunca me he puesto a tu lado en el templo. Me he desentendido del negocio. Te he dejado solo. He sido frío, despegado e ingrato. Y crees que la culpa es mía. La verdad es que no hay culpables, tú tampoco lo eres. Si hubiera crecido libre de tu influencia tampoco habría llegado a ser el hombre que tú habrías deseado. Pero habría sido distinto a cómo soy ahora: un ser débil, medroso, vacilante, inquieto, y nos habríamos tolerado mutuamente. Un hombre feliz de ser tu amigo. Eres distinto a mí, por tu robustez, salud, apetito, humor, facilidad de palabra, autosatisfacción, tenacidad, cierta generosidad. Somos tan diferentes y tan peligrosos el uno para el otro. De niño me trataste con dureza, gritos y cólera, pretendías que fuera fuerte y valeroso. Desde tu butaca gobernabas el mundo. Siempre tenías razón. Despreciabas a mis amigos sin conocerlos, por el simple hecho de ser mis amigos. Es imposible una relación serena, lo impide tu temperamento déspota. El severo ejercicio de tu dominación.
Alguna vez sufrías en silencio, asomaban el amor y la bondad. Ocurría pocas veces pero era maravilloso. Cuando eso ocurría tendía a llorar de felicidad y hoy lloro al escribirlo. Cómo cuando sonreías satisfecho y podías con esa sonrisa hacerme feliz.
Pero todo lo mío era causa de tu repulsa, mi judaísmo que no coincidía con el tuyo te daba asco, y repudiabas mi escritura como un ejercicio de mi libertad. No comprendes mi deseo de matrimonio, lo ves como mi independencia, mi libertad. Seríamos iguales. Y eso te es insoportable. Quizá he llegado a algo tan próximo a la verdad, que puede tranquilizarnos un poco a ambos y hacernos más fácil la vida y la muerte.
Franz
(Publicado en la edición impresa de EL MUNDO. Madrid, 19 de marzo de 2010 )
lunes, 5 de abril de 2010
jueves, 18 de febrero de 2010
UN PASEO POR ARCO 2010
EL RETORNO DE LOS CLASICOS
Nadando a contracorriente a abierto sus puertas el ARCO de la crisis, y poniéndole buena cara a los malos tiempos los galerístas derrochan optimismo. Una sensación muy grata cuando en todas partes oímos lamentos. La primera vista es de amplitud, de pasillos anchos, de stands cómodos, que facilitan la siempre cansada ruta del paseante. Y con ella un gran lienzo de Alex Katz que nos da la bienvenida, un retrato de mujer con gafas de sol sobre un fondo amarillo rabioso. Estamos en Javier López & Mario Sequeiro, dónde brilla también un enlutado Jason Martin, un pintor inglés que repite en la cercana Sala Pelaires, junto a su nívea compatriota Rachel Howard. Piezas de Guillem Nadal y una caja mágica de Rebecca Horn , vendida, en la que aletea una mariposa azul del amazonas.
Voy buscando a los clásicos, muy buscados en tiempos así, clásicos donde la inversión es segura, por ejemplo una pieza magnífica de Martín Chirino, “El viento Solano” que ofrece Guillermo de Osma, junto a obras de gente tan segura como Washington Barcála o Torres García. En el mismo stand un gran pintura de Carlos Alcolea titulada Dacein de 2.20 x 4.40.
No muy lejos el espacio de la galeria norteamericana E.Tyler Nahem, donde destaca un rotundo retrato de Felipe II de Antonio Saura, junto a piezas de Richeter o de Ed Ruscha, que se hace eco de la dedicatoria de la feria a Los Angeles. Y una pieza deliciosa de Saul Steinberg, un collage de 1975 titulado “The Queen table”. Continuando con las joyas clásicas, un oásis entre los cachivaches contemporaneos, el stand de Leandro Navarro que preside una pieza de fantástica de Pablo Gargallo, la “femme au miroir”, tres bellos esculturas de Baltasar Lobo, y un Oscar Domínguez de 1947 entre otras muchas obras.
En una galería emergente, la de Raquel Ponce, destacamos a un escultor italiano de nombre alemán: Gehard Demetz con dos piezas figurativas de madera de tilo muy impactantes. Enseguida entramos en los poblados dominios de la multinacional Malborough, siempre abarrotados de artistas clásicos y jóvenes. En primer lugar sorprende una pintura de una pareja desnuda de Botero, que seguramente será una de las obras más caras, otro Chirino, y pinturas de Alfonso Albacete, Alberto Corazón, Pelayo Ortega, Carlos Franco y los más jóvenes Alejandro Corujeira y Sergio Sanz.
“Confieso que he vivido” se titula un políptico del gran Eduardo Arroyo, formado por cuatro cabezas cubiertas que pronuncian la frase, y que está en las paredes de la galería de Álvaro Alcázar. En el mismo stand una interesante pieza de última época de Rafael Canogar, pinturas de Murado y esculturas del maestro Caro y de Barnatán.
Es imposible retenerlo todo ni siquiera aquello que nos ha interesado, o lo que nos resultó desagradable como unas piezas de burla de las religiones que hay en la galería catalana ADN. Ahora recuerdo una obra de Ricardo Calero en el espacio de Miguel Marcos, o el elegantísimo diálogo del escultor Crespo Foix con el pintor y dibujante Daniel Zeller, en el stand de Michel Soskine, una cara nueva en ARCO. Hay que saludar también la vuelta a casa del galerísta rioplatense Jorge Mara, que presenta obras del argentino Eduardo Stupía, en estos momentos con muestra en el IVAM.
Y guardo para el final la referencia a Elvira González, una de las grandes damas del arte y fundadora de ARCO, que como suele acostumbrarnos tiene uno de los stand más interesantes de la feria, esta vez con un Calder monumental, con obras de clásicos como Esteban Vicente o Antonio Saura,piezas de Palazuelo, y curiosas esculturas de Juan Asensio.
texto publicado el 18 de febrero de 2010 en la edición impresa de EL MUNDO (Madrid)
Nadando a contracorriente a abierto sus puertas el ARCO de la crisis, y poniéndole buena cara a los malos tiempos los galerístas derrochan optimismo. Una sensación muy grata cuando en todas partes oímos lamentos. La primera vista es de amplitud, de pasillos anchos, de stands cómodos, que facilitan la siempre cansada ruta del paseante. Y con ella un gran lienzo de Alex Katz que nos da la bienvenida, un retrato de mujer con gafas de sol sobre un fondo amarillo rabioso. Estamos en Javier López & Mario Sequeiro, dónde brilla también un enlutado Jason Martin, un pintor inglés que repite en la cercana Sala Pelaires, junto a su nívea compatriota Rachel Howard. Piezas de Guillem Nadal y una caja mágica de Rebecca Horn , vendida, en la que aletea una mariposa azul del amazonas.
Voy buscando a los clásicos, muy buscados en tiempos así, clásicos donde la inversión es segura, por ejemplo una pieza magnífica de Martín Chirino, “El viento Solano” que ofrece Guillermo de Osma, junto a obras de gente tan segura como Washington Barcála o Torres García. En el mismo stand un gran pintura de Carlos Alcolea titulada Dacein de 2.20 x 4.40.
No muy lejos el espacio de la galeria norteamericana E.Tyler Nahem, donde destaca un rotundo retrato de Felipe II de Antonio Saura, junto a piezas de Richeter o de Ed Ruscha, que se hace eco de la dedicatoria de la feria a Los Angeles. Y una pieza deliciosa de Saul Steinberg, un collage de 1975 titulado “The Queen table”. Continuando con las joyas clásicas, un oásis entre los cachivaches contemporaneos, el stand de Leandro Navarro que preside una pieza de fantástica de Pablo Gargallo, la “femme au miroir”, tres bellos esculturas de Baltasar Lobo, y un Oscar Domínguez de 1947 entre otras muchas obras.
En una galería emergente, la de Raquel Ponce, destacamos a un escultor italiano de nombre alemán: Gehard Demetz con dos piezas figurativas de madera de tilo muy impactantes. Enseguida entramos en los poblados dominios de la multinacional Malborough, siempre abarrotados de artistas clásicos y jóvenes. En primer lugar sorprende una pintura de una pareja desnuda de Botero, que seguramente será una de las obras más caras, otro Chirino, y pinturas de Alfonso Albacete, Alberto Corazón, Pelayo Ortega, Carlos Franco y los más jóvenes Alejandro Corujeira y Sergio Sanz.
“Confieso que he vivido” se titula un políptico del gran Eduardo Arroyo, formado por cuatro cabezas cubiertas que pronuncian la frase, y que está en las paredes de la galería de Álvaro Alcázar. En el mismo stand una interesante pieza de última época de Rafael Canogar, pinturas de Murado y esculturas del maestro Caro y de Barnatán.
Es imposible retenerlo todo ni siquiera aquello que nos ha interesado, o lo que nos resultó desagradable como unas piezas de burla de las religiones que hay en la galería catalana ADN. Ahora recuerdo una obra de Ricardo Calero en el espacio de Miguel Marcos, o el elegantísimo diálogo del escultor Crespo Foix con el pintor y dibujante Daniel Zeller, en el stand de Michel Soskine, una cara nueva en ARCO. Hay que saludar también la vuelta a casa del galerísta rioplatense Jorge Mara, que presenta obras del argentino Eduardo Stupía, en estos momentos con muestra en el IVAM.
Y guardo para el final la referencia a Elvira González, una de las grandes damas del arte y fundadora de ARCO, que como suele acostumbrarnos tiene uno de los stand más interesantes de la feria, esta vez con un Calder monumental, con obras de clásicos como Esteban Vicente o Antonio Saura,piezas de Palazuelo, y curiosas esculturas de Juan Asensio.
texto publicado el 18 de febrero de 2010 en la edición impresa de EL MUNDO (Madrid)
lunes, 11 de enero de 2010
A DONDE EL BRAZO TE LLEVE: la muerte de Kenneth Noland
Era uno de los pintores norteamericanos más destacados del siglo XX, discípulo de Joseph Alberts se significó por su abstracción geométrica, por sus círculos concéntricos de colores muy intensos. Tras participar en la Segunda Guerra Mundial en el ejército norteamericano, ingresó en el Black Mountain College donde impartían clase los exiliados del nazismo como Alberts, Gropius o de Kooning. Gracias a Alberts descubre el “color field painting”, un método basado en la interacción de los colores, en los que funda toda su producción artística, fundamental en la respuesta norteamericana al arte europeo.
Kenneth Noland hizo sus primeras exposiciones en Paris, donde estudió con Ossip Zadkine, y poco después comenzó su amistad con Morris Louis. El éxito no tardó en llegarle también en los Estados Unidos donde expuso tanto en Nueva York como en Washington.
Una de las características de su trabajo era que pintaba sobre lienzos no preparados que absorbían el acrílico como un papel secante impregnado de color. También recurrió a la búsqueda de diferentes formas de las telas, superando el modelo rectángular, algo que lo llevó también a interesarse por la escultura, que realizó con la influencia de su amigo el inglés Sir Anthony Caro.
Kenneth Noland era un hijo mayor de la gestualidad postsurrealista, que muy pronto decidió que su pintura debía "organizarse", algo que vieron de inmediato tanto Rubin, como Clement Greenberg. Tras aquél fiero automatísmo, y por un proceso reductivo que los expresionistas abstractos norteamericanos supieron llevar al límite del paroxismo, el automatísmo psíquico se convierte en automatísmo físico: ese " a donde el brazo te lleve" que incursiona en lo hasta el momento desconocido hasta que se convierte en normal. Desmond Morris en "The Naked Ape" enunció unas bases para la investigación en general que nos valen también para la pintura de Noland. Los discos concéntricos de los años cincuenta vuelven otra vez a finales del siglo XX, son el fruto de un felíz descubrimiento del pasado que vuelve, ahora describiendo nuevas variantes, marcadas por una repetición rítmica absolutísta y obsesiva, que se regodea en las combinaciones de colores y afianza las formas hasta el infinito, sin perder nada de esa vertiginosidad giratoria del principio.
El resultado es una experiencia visual pura, purísima, que tiene una peligrosa relación con el intelecto puro, con el intelecto matemático.
En el mes de noviembre de 1999 visité su casa estudio, una amplia finca llamada “Cold Spring Farm” en Vermont, acompañaba a la galerista Carmen Gamarra para ver su obra última y seleccionar las pinturas que se mostraron al año siguiente en la galería Metta de Madrid. La finca era tan grande que Kenneth usaba un coche eléctrico como el de los campos de golf para deplazarse de la casa al taller, y en ella había sitio para un lago con patos. En febrero del 2000, coincidiendo con ARCO, Kenneth Noland viajó a Madrid para inaugurar la exposición.
En el número de noviembre de 2004 de la revista Preview de la casa Sothesby’s de Londres se anunció la venta de “Cold Spring Farm”, la casa-estudio de Kenneth Noland en North Bennington, Vermont. No se decia el nombre del “renowned contemporary artist”, pero si que su precio era de 995.000 dólares americanos.
Su última exposición en vida aún permanece abierta hasta la próxima semana en una galería de Nueva York.
Nació en Asheville, North Carolina en 1924 y falleció el martes pasado en Maine.
( Publicado en la edición impresa de EL MUNDO, Madrid, el Lunes 11 de Enero de 2010)
Kenneth Noland hizo sus primeras exposiciones en Paris, donde estudió con Ossip Zadkine, y poco después comenzó su amistad con Morris Louis. El éxito no tardó en llegarle también en los Estados Unidos donde expuso tanto en Nueva York como en Washington.
Una de las características de su trabajo era que pintaba sobre lienzos no preparados que absorbían el acrílico como un papel secante impregnado de color. También recurrió a la búsqueda de diferentes formas de las telas, superando el modelo rectángular, algo que lo llevó también a interesarse por la escultura, que realizó con la influencia de su amigo el inglés Sir Anthony Caro.
Kenneth Noland era un hijo mayor de la gestualidad postsurrealista, que muy pronto decidió que su pintura debía "organizarse", algo que vieron de inmediato tanto Rubin, como Clement Greenberg. Tras aquél fiero automatísmo, y por un proceso reductivo que los expresionistas abstractos norteamericanos supieron llevar al límite del paroxismo, el automatísmo psíquico se convierte en automatísmo físico: ese " a donde el brazo te lleve" que incursiona en lo hasta el momento desconocido hasta que se convierte en normal. Desmond Morris en "The Naked Ape" enunció unas bases para la investigación en general que nos valen también para la pintura de Noland. Los discos concéntricos de los años cincuenta vuelven otra vez a finales del siglo XX, son el fruto de un felíz descubrimiento del pasado que vuelve, ahora describiendo nuevas variantes, marcadas por una repetición rítmica absolutísta y obsesiva, que se regodea en las combinaciones de colores y afianza las formas hasta el infinito, sin perder nada de esa vertiginosidad giratoria del principio.
El resultado es una experiencia visual pura, purísima, que tiene una peligrosa relación con el intelecto puro, con el intelecto matemático.
En el mes de noviembre de 1999 visité su casa estudio, una amplia finca llamada “Cold Spring Farm” en Vermont, acompañaba a la galerista Carmen Gamarra para ver su obra última y seleccionar las pinturas que se mostraron al año siguiente en la galería Metta de Madrid. La finca era tan grande que Kenneth usaba un coche eléctrico como el de los campos de golf para deplazarse de la casa al taller, y en ella había sitio para un lago con patos. En febrero del 2000, coincidiendo con ARCO, Kenneth Noland viajó a Madrid para inaugurar la exposición.
En el número de noviembre de 2004 de la revista Preview de la casa Sothesby’s de Londres se anunció la venta de “Cold Spring Farm”, la casa-estudio de Kenneth Noland en North Bennington, Vermont. No se decia el nombre del “renowned contemporary artist”, pero si que su precio era de 995.000 dólares americanos.
Su última exposición en vida aún permanece abierta hasta la próxima semana en una galería de Nueva York.
Nació en Asheville, North Carolina en 1924 y falleció el martes pasado en Maine.
( Publicado en la edición impresa de EL MUNDO, Madrid, el Lunes 11 de Enero de 2010)
viernes, 8 de enero de 2010
BIENVENIDOS A MMX
A los amigos del blog y a los curiosos que se acerquen les deseo un muy felíz año MMX. Prometo escribir más en este nuevo año. Mientras mis mejores deseos a todos.
sábado, 21 de noviembre de 2009
SIETE ENIGMAS DE ABRAHAM BAR NATHAN DE LUNEL
I
Agazapada entre los sepulcros:
La sierpe, que pica sin hacer ruido.
II
Letras de fuego besando la piedra
Advierten al que busca tu saqueo:
Los sabios salvan la ciudad del furor.
III
Y el hombre arrojará lejos de sí
Los ídolos de oro y las estatuas de plata:
Los topos y murcielagos que adoraba.
IV
Soñasteis borrar el Nombre:
La maldición será vuestra herencia.
V
Alabadlo con la cítara y con el salterio.
Alabadlo con bocina y con trompetas.
Alabadlo con la oración del silencio.
VI
Un Ángel te protegerá del dragón nocturno.
Su espada de guerra cantará en su cabeza
El implacable son de su temible filo.
VII
Soy hijo del que da y nieto de los que desean.
Mi nombre, mi corazón y mi carne anhelan
La dicha de los que son huéspedes del Atrio.
NOTA DEL AUTOR
Este poema pertenece a mi libro "Consulado General" (Tusquets Editores, Barcelona, 2001).Poco sé de mi lejano ancestro talmudista. Tan sólo que vivió en Burgos y en Toledo en los albores del siglo XIII y que compuso para mayor gloria de la sinagoga su "Ha-Madrig", hacia 1204. He hecho mi tarea de medium con humildad y su espíritu me dictó estos siete enigmas lunares. Tres mas de los que la heráldica asigna a la flor final de su nombre.
Copyraight@ Marcos Ricardo Barnatán
Agazapada entre los sepulcros:
La sierpe, que pica sin hacer ruido.
II
Letras de fuego besando la piedra
Advierten al que busca tu saqueo:
Los sabios salvan la ciudad del furor.
III
Y el hombre arrojará lejos de sí
Los ídolos de oro y las estatuas de plata:
Los topos y murcielagos que adoraba.
IV
Soñasteis borrar el Nombre:
La maldición será vuestra herencia.
V
Alabadlo con la cítara y con el salterio.
Alabadlo con bocina y con trompetas.
Alabadlo con la oración del silencio.
VI
Un Ángel te protegerá del dragón nocturno.
Su espada de guerra cantará en su cabeza
El implacable son de su temible filo.
VII
Soy hijo del que da y nieto de los que desean.
Mi nombre, mi corazón y mi carne anhelan
La dicha de los que son huéspedes del Atrio.
NOTA DEL AUTOR
Este poema pertenece a mi libro "Consulado General" (Tusquets Editores, Barcelona, 2001).Poco sé de mi lejano ancestro talmudista. Tan sólo que vivió en Burgos y en Toledo en los albores del siglo XIII y que compuso para mayor gloria de la sinagoga su "Ha-Madrig", hacia 1204. He hecho mi tarea de medium con humildad y su espíritu me dictó estos siete enigmas lunares. Tres mas de los que la heráldica asigna a la flor final de su nombre.
Copyraight@ Marcos Ricardo Barnatán
miércoles, 4 de noviembre de 2009
martes, 3 de noviembre de 2009
FRANCISCO AYALA
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